Lizbet Alejandra García Fonseca
Desde a hace casi 200 años
el municipio de Metepec, Estado de México es el escenario de una celebración,
hasta cierto punto caótica, en la cual se le rinde homenaje a San Isidro
Labrador. Esta verbena es mejor conocida como “El paseo de los locos”. Se
celebra el martes siguiente al domingo de pentecostés. Por estas fechas también
se celebra la Feria de San Isidro, para la cual existe un recinto ferial
construido especialmente para esta celebración. La feria dura aproximadamente
dos semanas durante las cuales se presenta una larga lista de eventos
artísticos, ganaderos, artesanales, gastronómicos e incluso nos encontraremos
con el palenque donde se presentan grandes celebridades.
Pero ¿Cuál es la verdadera
razón de dicha celebración? En realidad San Isidro Labrador nace el 4 de abril
de 1082 en Madrid, España. La festividad en honor a este santo, tanto en Madrid
como en México, es el 15 de mayo y suele celebrarse en el barrio del mismo
nombre. La importancia de este santo radica en la asociación que tiene con el
agua pues cuentan las leyendas que poseía la habilidad Zahorí, es decir, la
capacidad para encontrar corrientes de agua. Algunos manantiales de Madrid que
fueron encontrados por él, se marcaron como lugares mágicos a los cuales se les
atribuía cualidades curativas y milagrosas.
El fanatismo por San Isidro
Labrador se apodero de tierras mexicanas
debido a la llegada de los españoles, hace ya más de 500 años. Los indígenas
relacionaron a este santo con Tlaloc y Chac, divinidades de la lluvia, por lo
cual cuando se da la adopción de la Iglesia Catolica, San Isidro Labrador se considera como el protector de la siembra.
Fruto de esta gran devoción en 1821 el nombre de Metepec se modifica a “Municipio
de Metepec de San Isidro”, principalmente porque la mayoría de sus habitantes
eran agricultores y labradores lo cual también explica la celebración en esta
zona geográfica.
A pesar de no ser una
celebración propia de México se les debe dar crédito a sus participantes ya que
en Madrid las festividades son pasivas y religiosas, y por el contrario Metepec
se desborda de gente en el desfile de cuadrillas y carros alegóricos, los
cuales lucen hermosos retablos de semillas que representan paisajes de la vida
del santo.
Una de las cosas más
atractivas, curiosas y hasta cierto punto bizarras es la participación de las tlacualeras
quienes son hombres disfrazados de mujer simbolizando la fertilidad; se da de
esta forma pues la fiesta es muy antigua y en aquellos tiempos no era bien
visto que las mujeres se exhibieran por las calles.
Es muy importante conocer
nuestras tradiciones y aún más sus raíces y aunque la fiesta de San Isidro
Labrador no es una festividad propia, el colorido, la decoración, los
disfraces, la música, el ambiente carnavalesco y la hermandad que se vive en
Metepec durante la conmemoración hacen que un místico gozo se posesione de
todos los presentes. La renovación, la vida, la fertilidad, el fruto del campo
y el trabajo humano son los pilares de esta celebración que al menos por un día
convierte a Metepec en un lugar de “locos”.

En Madrid las fiestas de San Isidro desde luego NO SON ni pasivas ni religiosas exclusivamente. En la pradera de San Isidro se reúnen más de un millón de personas cada año para festejar, además de decenas de conciertos, bailes, verbenas, teatro, actividades para niños etc
ResponderEliminarEn la mayoría de localidades españolas se celebra San Isidro con carrozas y desfiles de agricultores, dependiendo de la importancia de la economía agrícola de la zona se regala pan, leche, harina,... en dicha cabalgata. Es el patrón de Madrid pero yo nunca he visto las carrozas de San Isidro en Madrid y si en cualquier ciudad o pueblo más pequeños.
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